Why teachers have to be great communicators

publicado a la‎(s)‎ 19 sept. 2016 4:44 por Frida V. Rodelo   [ actualizado el 19 sept. 2016 4:46 ]

"The fundamental cause of the trouble is that in the modern world the stupid are cocksure while the intelligent are full of doubt." – Bertrand Russell

As most of you know by now, I teach at a university. So you could say that public speaking is my way of making a living. But to be honest I think myself (and teachers as a whole) are not too good at communicating. There are some reasons for that.

First of all, we university teachers don't study to be teachers but for the subject. So I had to read and enroll in courses to know how to teach. 

Also, we tend to rely too much on powerpoint. But, teaching is not much about long lectures anymore: students don't pay attention to lectures because the information evoked by the teacher in a lesson can be downloaded in seconds by googling some words. So the presentations are nowadays pointless and expert advice on teaching is being diverted towards student-centered education. (Which means that we must focus in what the student does during classes not what the teacher does.)

Nonetheless, we teachers still should be great communicators. This has two ways.

We have to do classroom management (that means controlling students: hey you, turn off the cellphone; hey you, turn off the screen; hey you shut up... that sort of thing you'd expect in primary schools still happens in college). So of course we have to explain the materials, give instructions, provide feedback, and actually _inspire_ the students. Well it sounds easy but it is not a piece of cake and it may take a whole life to master it. So that means that now I suck less that what I sucked at the very beginning of my teaching career.

That is one thing. But there's more: with teaching comes research. And with research comes social responsibility. Society asks the university and teachers about an issue: today, violence; tomorrow, freedom; after that, democracy, and we have to provide answers (sound, articulated, nerdy answers)... FAST.

And those are the reasons teachers have to be great communicators... if we aspire to give back to society.

Wikileaks en la pantalla

publicado a la‎(s)‎ 13 ago. 2016 7:28 por Frida V. Rodelo   [ actualizado el 16 ago. 2016 14:06 ]

La incursión de la plataforma Wikileaks sin duda ha cambiado la historia. Aquí algunos materiales para conocer más sobre este tema:

En Netflix se encuentra disponible el documental We Steal Secrets (Alex Gibney, 2013), el cual ofrece un buen panorama acerca de Wikileaks, pero sobre todo sobre su creador, Julian Assange. Sin embargo, el documental hace demasiado énfasis en criticar las consecuencias del extremo libertarianismo informático abanderado por Assange. Asimismo, hace esto dedicando un buen pedazo de la narrativa a hablar sobre la personalidad de este hombre y también sobre los conflictos personales del soldado Bradley Manning, el denunciante (whistleblower) que se encargó de filtrar los documentos clasificados estadounidenses de los casos más sonados. Por consiguiente, me parece que declina la oportunidad de analizar las posibles contribuciones positivas de las filtraciones, así como de introducir voces que desarrollen una reflexión acerca de la colisión entre la seguridad nacional y el derecho a la información, así como un análisis más balanceado acerca de la responsabilidad jurídica de un actor (Wikileaks) que funge como intermediario (a la manera de un medio de comunicación).

Por supuesto, siendo este documental un documento secundario, nos da una idea del tema al tiempo que nos impulsa a continuar informándonos esta vez en fuentes primarias. El propio Assange publicó un libreto anotado del documental al cual se le puede echar un vistazo.

En el terreno del thriller, el filme Fifth Estate (Bill Condon, 2013) ofrece una dramatización de la trayectoria de Wikileaks que se centra en los dilemas morales que plantean sus actividades: Como en una balanza, ¿cuándo debe ponderarse la búsqueda del bien común (el derecho colectivo a saber) sobre el derecho a la privacidad de los individuos? ¿De qué manera puede ocasionarse daño? ¿Deben editarse o no los documentos antes de su divulgación para proteger los datos personales? El guion se basa en una memoria escrita por Daniel Domscheit-Berg, socio de Assange quien terminó al poco tiempo peleado con este, debido a las diferencias entre las posturas morales desarrolladas en la película. Parece que por consiguiente eso explica que, Assange, interpretado por un Benedict Cumberbatch con una terrible peluca, sea pintado como un loco extravagante, y Domscheit-Berg como un tipo sensible y prudente. Uhmmmmmmmmm. Para balancear las cosas, pica acá para leer una transcripción de una charla entre un grupo de expertos opinando acerca de la fidelidad de la película

Este post continuará...

Para informarnos sobre la reforma educativa

publicado a la‎(s)‎ 16 jun. 2016 14:34 por Frida V. Rodelo   [ actualizado el 21 jun. 2016 12:19 ]

El tema de la reforma educativa, que ha estado en las noticias en las últimas semanas debido a las manifestaciones de profesores disidentes, es bastante complicado pero afortunadamente en internet podemos encontrar algunos recursos para informarnos acerca de en qué consiste y por qué ha generado tanta controversia.

Manuel Gil Antón, académico de El Colegio de México, habla en el siguiente video sobre cuál es el principal problema de la educación en México: el rezago educativo.


El profesor Ángel Balderas Puga realizó una serie de tres videos en la que explica a fondo en qué consiste esta reforma y cuáles son sus consecuencias.


En cuanto a estadísticas, el informe Education at a Glance 2015, de la OECD, nos permite comparar los desempeños de los países miembros de este organismo en rubros tales como gasto público y privado en educación, escolaridad de la población, horas frente a grupo de los profesores y tamaño promedio de los grupos. 

La OECD es un organismo intergubernamental que ha apoyado fuertemente la reforma educativa. ¿Qué nos dicen sus comparativas? 

En primera, confirman el escandaloso rezago educativo mexicano:


En segunda, nos indican que México es el país de la OCDE que menos invierte en educación pública por alumno.


Además, nos confirma que es el país en el que mayor proporción del gasto educativo se va a nómina (más de 90 %):


Nos señala que Colombia, Chile y México son los países en los que los profesores de educación básica trabajan más horas:


Me parece que los videos, los artículos y estadísticas desafían la idea del gobierno mexicano de reformar la educación a través de una reforma centrada en uno solo de los factores en juego: el magisterio. La reforma educativa plantea retrocesos reales en los derechos laborales de los profesores y alimenta un viejo y explosivo conflicto social. 

Urge informarnos y exigir un diálogo entre todos los involucrados.

Rutas y brechas hacia una sociedad de la información

publicado a la‎(s)‎ 10 may. 2016 15:05 por Frida V. Rodelo

La apropiación de internet es un asunto no solo de conexiones y equipo sino también de sus formas de uso

En 1970 tres comunicólogos estadunidenses de la Universidad de Minnesota formularon de manera explícita una idea que algunos atrás ya habían intuido: que los segmentos de población privilegiados tienden a adquirir el conocimiento difundido a través de medios de comunicación de forma más rápida y efectiva que los segmentos menos privilegiados. ¿Por qué importa esto? Importa bajo el supuesto de que la adquisición de conocimiento es condición necesaria para el cambio social: pensemos en los cambios de actitudes que se requieren para aumentar la participación ciudadana (y mejorar la democracia), para aumentar la productividad en determinado sector, para reducir la desigualdad, etcétera.

El problema es cuando consideramos cómo es que programas o tecnologías que servirían para divulgar conocimientos no funcionan u obtienen lentos resultados. Los tres comunicólogos de mi historia, los estadounidenses Tichenor, Donohue y Olien, querían explicar el fracaso de los medios masivos en la difusión de conocimientos; por ejemplo, el fracaso de las campañas de información en llegar a su público meta o a quienes más las necesitan. Una de las evidencias registradas por ellos fue una difusión durante dos días de dos acontecimientos importantes en la que los participantes con mayor educación conocieron los acontecimientos más rápidamente.

La brecha de conocimiento observada por Tichenor y sus colegas en personas que se exponen a los mismos medios masivos puede atribuirse, de acuerdo con estos, al nivel de habilidades de comunicación de las personas (lectura y comprensión), al nivel de información que ya es del conocimiento de las personas, al contacto social relevante de las personas con grupos de referencia en donde se discutan asuntos públicos, a la exposición selectiva, aceptación y retención de la información, y a las características del sistema de medios (por ejemplo, la información científica y política aparece más en los periódicos, que a su vez son los que llegan menos a las clases bajas).

En la década de 2010 seguimos hablando de brechas. Para 2014, la Asociación Mexicana de Internet (Amipci) nos reporta que 53.9 % de la población mexicana de 13 años o más es usuaria de internet y que esta pasa en promedio 6 horas 11 minutos conectada; asimismo, 85 % de las personas de 13 años o más se conectan para usar las redes sociales, mientras que el segundo uso es buscar información (78 %). Sin embargo, conforme se reduce la “brecha digital” nos cercioramos de la persistencia de brechas de conocimiento causadas por las diferencias de habilidades y de nivel educativo para comprender y hacer uso de la información disponible en internet.

Por causa de lo anterior, ante un acceso universal (¡del cual estamos aún lejos!) pueden permanecer diferencias en la forma en que este abona a los capitales social y cultural de quienes usan internet. Capital social es el conjunto de conexiones sociales de una persona, mientras que capital cultural se refiere a la educación y el conocimiento. Facebook por ejemplo nos ayuda a aumentar las interacciones con nuestra red de contactos, lo cual puede producir oportunidades, solidaridad y mayor cohesión comunitaria: eso es capital social. Si completamos cursos en línea, aprendemos cosas nuevas a partir de la información en internet o usamos esta información para prevenir riesgos (evitar cierto tipo de alimentos, por ejemplo), estamos aumentando nuestro capital cultural.

La Unesco coincide con esta forma amplia de entender el acceso. Bajo la bandera de la universalidad de internet, el organismo intergubernamental promueve cuatro principios normativos en el uso social de esta tecnología: (1) armonía con los derechos humanos, (2) que internet sea abierto (en sus estándares técnicos, aplicaciones, etc.), (3) que internet sea accesible para todos, (4) y que las múltiples partes interesadas participen en su desarrollo (los cuatro principios abreviados en la sigla DAAM). El tercer principio formulado, accesibilidad, incluye el acceso físico a la tecnología pero también el desarrollo de las competencias de los usuarios (su alfabetización mediática e informacional) para participar "de forma crítica, competente y ética".

El 14 de mayo se celebra el día internacional de las telecomunicaciones y la sociedad de la información. Una de sus banderas es la accesibilidad universal. Sin duda internet es una herramienta con gran potencial, pero los diferenciales en su uso y acceso deben hacernos reflexionar a los comunicadores y educadores acerca de la manera en que hacemos uso de ella: forma parte de la agenda el fortalecer las capacidades de todos los usuarios.

Gerardo Ortiz: ¿a prohibir los narcocorridos?

publicado a la‎(s)‎ 31 mar. 2016 19:57 por Frida V. Rodelo   [ actualizado el 2 abr. 2016 8:22 ]

Hay dos temas entrelazados en el asunto del videoclip de la canción "Fuiste mía", del cantante Gerardo Ortiz, en donde se asesina a un hombre y a una mujer; uno con implicaciones nacionales y el otro con implicaciones más bien locales: primero, la incitación de odio y violencia en contenidos mediáticos; segundo, el uso de recursos públicos para fines particulares.

El enfoque en el uso de recursos públicos para fines particulares y que promocionan la violencia ha provocado respuestas mixtas de autoridades: el gobierno del municipio de Zapopan mostró oportunumante que rechazaron la petición formal realizada por la productora para obtener el apoyo de la policía en la realización de este videoclip, pero esto no ha parado la desconfianza de personas y comentaristas que señalan el necesario involucramiento de comandantes que debieron estar enterados y los nexos de la finca donde se grabó el video con actividades delictivas.

En cuanto al contenido del videoclip, la representación artística de delitos y violencia no puede ser censurada por el Estado sin que se dé un debate amplio alrededor de las preguntas de cuáles son los efectos de los medios y en qué consiste el incitar a conductas violentas o criminales. Hoy en día estamos lejos de los modelos teóricos de efectos directos de los contenidos sobre los comportamientos de las personas; tras décadas de investigación las suposiciones iniciales han dado paso a formas más sofisticadas de pensar en la relación entre medios y violencia.

El video en cuestión resulta particularmente chocante, hay que reconocerlo, por la forma en que glamuriza los actos criminales y por la ausencia de un castigo claro al final de la historia: a pesar de tener a fuerzas del orden como personajes, los productores prefirieron concluir con un primer plano del rudo protagonista dejando atrás tranquilamente una escena del crimen sin que policías hagan algo. (En ese sentido, no se le puede acusar de falta de realismo.)

Es, en otras palabras, un caso extremo de obra artística que generó rápidamente un consenso acerca de lo inapropiado que resulta su exhibición. El problema es que otros videoclips, otros contenidos, no generarán una respuesta tan uniforme. Al clamar por la prohibición de "los narcocorridos" o de "los contenidos violentos" nos llevamos de corbata a contenidos que no deben ser prohibidos, puesto que son formas de expresión cultural (ojo: ¡aunque no nos gusten!) e incluso pueden aportar al debate (o iniciarlo, como en este caso). Deben por esa razón ser discursos protegidos. Pienso, por ejemplo, en la película El infierno. O qué hay del enorme Contrabando y traición. ¿También los prohibimos?

Otra cosa diferente es la regulación de los contenidos pertinente a cada sector de medios (y siempre de forma subordinada a constitución y tratados), así como la autorregulación de medios de comunicación, agencias publicitarias y espectáculos. La Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión establece ciertas reglas acerca de cómo deben ser los contenidos radiodifundidos en territorio nacional. El problema es que Youtube nos ha alcanzado y nuestras normas no tienen jurisdicción en sitios de internet de empresas transnacionales. Una ironía, además, pues la petición de miles de usuarios en Change.org no mueve al gigante para etiquetar este videoclip como contenido para mayores de 18 años, mientras que hace unos años el Gobierno del Estado de Jalisco logró de un plumazo que Youtube bajara el video ciudadano que criticaba el proyecto de la vía exprés alegando (de manera incongruente) la violación de derechos de autor.

Por tanto, desde mi punto de vista los esfuerzos no deben ir hacia la intervención estatal y la Segob (¿¡cómo es que hay gente que añora la década de 1970 y el intervencionismo de esta órgano gubernamental!?). Los esfuerzos deben ir hacia empujar a creadores y diseminadores al autocontrol y la autorregulación. El videoclip no fue hecho por una sola persona: decenas de individuos participaron aprobando, en mayor o menor medida, su contenido, probablemente bajo la consigna de que there's no such thing as bad publicity ("no hay tal cosa como la mala publicidad"). Pero sin pensar, eso sí, en los posibles (necesarios) boicots, cancelaciones de contratos, rechazo y pérdida de dinero que este caso podría generar a los creadores si la sociedad lo exige de manera clara y rotunda a los medios de comunicación y los organizadores de espectáculos.

Leonardo Schwebel y la retórica de la diferencia

publicado a la‎(s)‎ 13 mar. 2016 17:54 por Frida V. Rodelo   [ actualizado el 16 mar. 2016 21:29 ]


El pasado 8 de marzo el conductor Leonardo Schwebel, al fungir como ponente en un acto en el Congreso de Jalisco, pronunció un discurso que cuando menos puede juzgarse como discriminatorio y ofensivo hacia las personas de género femenino.

Evidentemente hay diferencias físicas, fisiológicas, entre las personas de distinto sexo, algunas notorias y otras más que son sujeto de controversia científica por basarse en evidencia insuficiente.

El punto es que lo anterior no justifica las diferencias en derechos. Independientemente del género, edad, nivel socioeconómico, apellido, religión, etnicidad, lugar de origen, condición de salud, apariencia física, preferencias sexuales, etcétera, la Constitución establece en su artículo primero que todos somos iguales ante la ley.

Al final de cuentas, si nos ponemos a pensar un poquito, cada ser humano es único e irrepetible y sería una injusticia obstaculizar el disfrute de derechos por ser diferente. Ese es uno de los motivos por los cuales en una democracia se asume que todos los ciudadanos son igualmente capaces de participar e igualmente sujetos de derecho.

En pocas palabras, la (des)igualdad fisiológica no tiene nada que ver con la igualdad ante la ley.

Con todo, las mujeres estamos acostumbradas a que se nos juzgue, usualmente mal, por el simple hecho de ser mujeres. (Aunque recordemos que también puede haber sexismo contra los hombres y que también hay otros sectores, además del de las mujeres, discriminados en las diferentes esferas de la vida social; recordemos además que hay grupos que sufren doble o triplemente la discriminación).

Por tanto, la retórica en escenarios como el del día internacional de las mujeres necesariamente gira en torno de los derechos de mujeres, y no de las diferencias fisiológicas. Tal es el problema de Leo Schwebel y de muchos otros al opinar acerca de género. De inmediato asoman los lugares comunes, los estereotipos y de plano las ofensas que tanto hieren y que tanto nos distraen del tema importante, el de los derechos:

"Hay dos tipos de gentes" (aquí el tagging), "el cerebro de tales y tales es diferente", "nunca voy a entender a tales personas" son todas perlas del discurso de Schwebel y asimismo municiones para justificar el maltrato y la negligencia en vez de promover la igualdad entre seres humanos.

El gafe visibiliza lo que un comunicador influyente piensa, sugiere que otros en su nivel pueden pensar como él y evidencia una monstruosa falta de preparación y de sensibilidad para abordar en público temas de derechos humanos.

Ya en 2014 sufrimos la ocurrencia de publicistas de una estación de radio de MVS a quienes se les ocurrió que era simpático pintar bardas de la ciudad con frases discriminatorias para llamar la atención.

En una charla entre particulares seguimos encontrando actitudes como las que mostró Leo en su discurso. El problema de ambas anécdotas es que Schwebel y La Mejor no son personas comunes sino, en el primer caso, un líder de opinión que se permitió improvisar en un acto público (en una ocasión que exigía preparación) y, en el segundo caso, un medio de comunicación que goza de una codiciada concesión estatal para transmitir contenidos a través de una banda de FM. Como tales, tienen un mayor poder para diseminar mensajes, que en este caso resultaron discriminatorios y ofensivos, y, como reza el cliché, también una mayor responsabilidad.

Cladem. Aplausos y porras a esta organización no gubernamental por entrar al ruedo en ambos casos mencionados. Ya veremos qué dicta la Conapred.

Actualización. Me entero de que Schwebel no es el único confundido acerca del verdadero sentido del día internacional de la mujer. Aqui una completa compilación cortesía de John Oliver:


Spotlight, All the President's Men y las películas de periodistas

publicado a la‎(s)‎ 12 mar. 2016 19:50 por Frida V. Rodelo   [ actualizado el 24 mar. 2016 16:12 ]

Hacia los últimos minutos de la última temporada de House of Cards lo impensable sucede. Frank Underwood se estremece ante un rival. Curiosamente, el primer peligro en que veo realmente sudar al personaje interpretado por Kevin Spacey en lo que va de las cuatro temporadas de la serie de Netflix es... la prensa; en concreto, un reportaje de investigación.

El periodismo sigue instalado en la imaginación popular norteamericana como contrapeso del poder. Y, al mismo tiempo, en las escuelas de periodismo y comunicación necesitamos desesperadamente de inspiración y modelos a seguir. (Y no solo de antimodelos, como la también pedagógica película Shattered Glass, protagonizada por el malogrado Hayden Christensen.)

Por eso es muy significativo que el filme Spotlight haya arrebatado este año el Óscar por mejor película a contrincantes como The Revenant y The Danish Girl y de esa manera se haya consagrado, cuarenta años después, como sucesor de All The President's Men (1976) en cuanto a ofrecer ambos un estudio de caso a examinar e imitar. (Curiosamente, este último filme, dirigido por Alan J. Pakula, comparte con Network y Taxi Driver la tribulación de perder el Óscar por mejor película ese mismo año ante... ¡¡¡Rocky!!!).

¿Para cuándo una película mexicana que recree algún hito del periodismo? Tal vez, si la buena salud del cine mexicano lo permite, podamos ver en el futuro alguna recreación de casos como el de la casa blanca. Por lo pronto, proyecto cuando puedo el documental Los demonios del edén (Alejandra Islas, 2007) que en económicos 71 minutos explica muy bien el conflicto alrededor de la publicación del libro-reportaje del mismo título. El documental afortunadamente se puede ver en Youtube, pues, que yo sepa, no cuenta con distribución comercial.

Violencia contra periodistas: ¿causa o efecto?

publicado a la‎(s)‎ 9 mar. 2016 19:36 por Frida V. Rodelo

El libro Violencia y periodismo regional, editado por la doctora Celia del Palacio Montiel descrubre importantes vetas para el debate acerca del periodismo en México. Ejemplifico con dos puntos, uno afirmado en el estudio introductorio y otro en la presentación del libro, que se entrelazan y desde mi punto de vista reclaman la atención de quienes estamos interesados en este tema:

Uno, el punto que hace Mireya Márquez es importantísimo: el periodismo en México ya andaba mal, y la violencia lo perjudica aún más. Esto implica que es un error pensar o asumir que la violencia es la causa de los males del periodismo, pues este ya tenía otros problemas. Sin embargo, no estoy segura de que haya alguien que textualmente sostenga que la violencia es la causa de los problemas del periodismo (estoy de acuerdo en que hay que cuidar el lenguaje para que no parezca que se piensa esto). 

Lo que sucede es que cuando alguien está muy preocupado en algo tiende a enfatizarlo, de tal manera que puede parecer que culpamos a la violencia de todos los males. Está bien establecido, sin embargo, que las características del periodismo obedecen a multiples factores en diferentes niveles de análisis y un solo estudio difícilmente puede abarcar todos sus posibles factores influenciadores.

Aquí resulta relevante mencionar otro comentario: el Dr. Trejo habla sobre la indefinición del concepto de violencia en los trabajos sobre violencia y periodismo. Explico cuál es la relación entre ambas discusiones: si se tiene un concepto muy amplio de violencia, entonces es posible afirmar que la violencia causa los males del periodismo: si la definición de violencia incluye cuestiones tales como el uso del poder para castigar a publicaciones, entonces puede sostenerse esta postura. Por lo tanto, es pertinente dialogar acerca de qué queremos decir cuando hablamos de violencia contra periodistas y medios de comunicación.

A este respecto, me parece interesante la definición de violencia sostenida por la Organización Mundial de Salud, la cual es:

El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones
Por lo que vemos, se trata de una definición no tan amplia como para identificar como violencia todos los factores influenciadores del periodismo, pero tampoco tan estrecha como para solo incluir la violencia de carácter físico.
Aquí el video de la presentación del libro en el marco de la Feria del Libro del Palacio de Minería 2016:


¿"Régimen de excepción" para periodistas?

publicado a la‎(s)‎ 3 mar. 2016 12:58 por Frida V. Rodelo   [ actualizado el 9 abr. 2016 10:10 ]

De diversos periodistas he escuchado la desaprobación de lo que ven como "imponer" un "régimen de excepción" para los periodistas. Al parecer, con esa expresión intentan referirse al esfuerzo de diversos actores (políticos, activistas, periodistas) por impulsar legislación y prácticas que garanticen los derechos humanos de los periodistas.

Considero necesario aclarar lo anterior porque la expresión "régimen de excepción" recuerda al "Estado de excepción", el cual es un concepto para referirse a la suspensión temporal de derechos en un lugar determinado por razones de seguridad nacional. (Y creo que es claro que el proteger los derechos de alguien no implica de ninguna manera suspender los derechos de otros.)

De vuelta a los derechos de los periodistas, es necesario recalcar que en derechos humanos no hay excepciones. Por definición, los derechos humanos son... ¡humanos!; o sea, universales. De esta manera, establecer que los derechos de cierto grupo social están por encima de los de otro o decir que cierto tipo de personas no tienen derechos humanos es en ambos casos simplemente equivocado y contradictorio.

Ante esto, permanece la pregunta: ¿es entonces malo o equivocado centrar nuestra atención en un grupo específico? ¿Cómo se justifica el interés especial que hay en defender los derechos de periodistas y de otros grupos tales como las mujeres, los menores, las minorías, migrantes, personas con otras preferencias sexuales, etcétera?

En el caso específico de la defensa del derecho a la libertad de expresión, el interés en los derechos de periodistas y defensores de derechos humanos radica en que estas personas son más vulnerables. Es decir, es más probable que un periodista y un defensor de derechos humanos sufra agresiones por realizar su trabajo en comparación con el riesgo que sufre una persona común. 

Advirtamos que el periodismo es una actividad que implica un ejercicio intenso de la libertad de expresión. Un profesional del periodismo ejerce activamente este derecho todos los días a todas horas: recordemos que la libertad de expresión no incluye únicamente la publicación de las ideas, sino también la indagación, investigación y preparación de materiales.

Por su influencia social, es más probable que la expresión de las ideas e informaciones de este profesional llegue a incomodar a funcionarios públicos, individuos y grupos poderosos; y que entre estos haya personas sin escrúpulos que intenten interferir en la libertad de expresión de este profesional profiriendo amenazas o realizando otras formas ilegítimas de censura.

En conclusión, las acciones para proteger, promover, garantizar y defender los derechos de los periodistas a la libertad de expresión no pretenden, suponen o establecen un "régimen de excepción". Son estas consecuencia del uso intenso de la libertad de expresión por parte de estos profesionales y de la vulnerabilidad que esto último supone sobre todo en entornos hostiles como los que vivimos en México.

Aristegui. El pasado 7 de abril de 2016 se dio a conocer que la periodista Carmen Aristegui está solicitando a la Comisión Interamericano de Derechos Humanos (CIDH) que admita antes su demanda contra el gobierno mexicano derivada del escándalo MVS del año pasado precisamente argumentando las dificultades para ejercer el periodismo libre e independiente en el país.

El resumen de un escrito aún no realizado

publicado a la‎(s)‎ 28 feb. 2016 19:24 por Frida V. Rodelo   [ actualizado el 28 feb. 2016 19:25 ]

Hay varias razones para elaborar un resumen antes de elaborar un texto. Este puede ser para uno mismo o para otros. En ambos casos, se busca tener una idea aproximada de lo que será el producto ya terminado. 

Este tiene una gran importancia en ciertos contextos. Por ejemplo, en la industria del cine, un guionista escribe la sinopsis y el tratamiento antes de aventarse a hacer el guion completo (asimismo, pueden comprarse y venderse sinopsis y tratamientos, antes de que exista un guion ya termiando). En el mundo académico, lo que se postula para participar en un congreso es un resumen o abstract. Una vez aceptada esta idea, se dan algunos meses para entregar el articulo de investigación completo.

Recientemente he respondido a alguien la pregunta de cómo realizar un resumen de algo que aún no se ha escrito. He propuesto lo siguiente:

Bien, imagina que tu ensayo ya está terminado. Tú ya sabes que para elaborar un resumen uno toma las ideas principales de los párrafos más importantes; así pues, como si tu texto ya estuviera terminado coloca las ideas principales (las oraciones principales) en un solo párrafo de no más de 200 palabras.

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